Jugar con el exceso de arrogancia sobre un escenario implica un riesgo para una banda de rock. Sin real sustento, esa arrogancia puede tornarse ridícula y la ficción del rockstar se vuelve inverosímil; pero Babasónicos, el jueves en la presentación de Mucho, en el Luna Park, demostró una excelente forma de montar un espectáculo de rock libre de clichés.
El concierto comenzó con Estoy rabioso, de Mucho, para devenir en catarata rocker con Sin mi diablo y Pendejo. El impacto como primera impresión con el impulso de una puesta agresiva. La escenografía suele relegarse al mero lugar ornamental, pero en este caso las escaleras en forma de "A" derivadas de los diseños de Sergio Lacroix, operaron de volcán con útero disco para revelarse casi como un babasónico más. Batería y bajo -a cargo de Carca luego de la muerte de Gabo Manelli- fueron emplazados en el corazón del volcán; los teclados, en el cráter superior; ambas guitarras y el cantante moviéndose por la base. Una montaña que logró dinamismo gracias a un preciso trabajo de luces.
El show mutó, porque si lo rígido abrió la noche, la distorsión le dejó, gradualmente, el lugar al electro rock más bailable. Las letras en clave egoshot de Mucho y su amabilidad melódica se quebraron con la aparición de Sátiro (Babasónica, 1997), un tema para el pogo desperdiciado por el mayoritario sector teen, y más tarde, con la llegada del fogón enchufado de Pobre duende. Entonces, sí, el agite electrónico con Microdancing en manos de Diego Tuñón y Diego Rodríguez. Rodríguez, que ocupa en ese tema el lugar del cantante, utilizó las escaleras para emular la coreografía del videoclip de Around The World de Daft Punk. De allí fueron de la burda Y qué al mantra quad roller de Patinador sagrado y luego entraron en terreno explícito: Adrián Dárgelos aprovechó Suturno para mostrarse otra vez como un improbable sex symbol, mover caderas y rematar, más tarde, con la enésima referencia vaginal de Babasónicos en Putita.
El country multicolor de El ídolo -ahora vuelto símil réquiem al ser una de las últimas canciones grabadas por Manelli- y adiós hasta los bises. Y en los bises, lo singular: "Esta es una canción que no está en ningún disco. No creo que la toquemos más de dos veces", anticipó Dárgelos antes de cantar Todo dicho. No por carente de disco es inédita: fue incluida en la versión de Mucho distribuida por celular y sirvió como puente con la generación pulgar apretujada contra las vallas. En las pantallas, llamas pixeladas.
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