Las Pelotas, Estelares, Javier Calamaro, Bersuit, Cuarteto de Nos, La Franela, Ella es tan cargosa, son algunos de los nombres presentes en el segundo día del festival más importante de la música.
El escenario principal lo inauguró La Franela, la banda del ex Piojos Piti Fernández, cerca de las 16 y con un sol radiante.
Siguió Estelares, con un set que duró unos cuarenta minutos. La banda de Manuel Moretti comenzó con Aire, el hit de Sistema Nervioso Central que los hizo conocidos. El público se fue calentando poco a poco.
Después llegaron los uruguayos del Cuarteto de Nos.
El Cuarteto de Nos llegaba al escenario con un grito de guerra. "¿Hablo yo o pasa un tren?" Roberto Musso, frontman de la banda que es un cuarteto sólo en los papeles, se ríe del paisaje urbano de GEBA. Al rato, el destino le daría la razón: un motorman de la línea Mitre literalmente frenó el tren para asomar medio cuerpo al vacío y escuchar "Invierno del '92" en platea preferencial y sin pagar service charge. El power quintet uruguayo terminó de quitarle la modorra de la tarde al festival con una presentación corta pero cargada de greatest hits de sus últimos discos (de "Bipolar" a "Yendo a la casa de Damián"), bailes exóticos y violas multicolores. y ya se hizo de noche cuando salió al escenario principal La Bersuit, sin el Pelado.
Si hay algo para reconocerle a la versión 2.0 de Bersuit es esa voluntad de recrear el espíritu de fiesta de los años felices; así, la dupla Dany Suárez - Cóndor Sbarbati se cargó al hombro con hidalguía la mochila de ser Pericos sin Bahiano.
A las 20.25 arrancaría el tándem de hits: "El tiempo no para", "Danza de los muertos pobres", "El viejo de arriba" y "Espíritu de esta selva", dejando al campo en punto caramelo. Un update de "La argentinidad al palo" con menciones a Lilita Carrió y Néstor Kirchner incluidos (y la alusión inevitable a que Suárez y Sbarbati son los que ahora matan por amor) fue el preámbulo para el inicio de la temporada de invitados: Charly Bianco jugando con el 225 en los teclados, Limón García para "Sin cerebro" y Piti Fernández en "El estallido", con otro inevitable homenaje para Kupinski. En la recta final, el riff de Tito Verenzuela en "Porteño de ley", otra capa de 40 principales ("Yo tomo", "La bolsa", "Sr. Cobranza") y un mensaje de advertencia: "Bersuit presente, una vez más y por mucho tiempo más". Juan Subirá es el único pelado de referencia en escena, pero cómo no quererlos.
"Esto va dedicado a todos los amigos que están en el cielo", dispara Germán Daffunchio con un tono de voz aún más calmo que el habitual. Lo que sigue, claro, es "Pasajeros", hace rato convertido en el tema-obituario de Las Pelotas: primero a Sokol, luego a Tavo Kupinski, y por favor paremos ahí. Lejos de cansar, el homenaje se resignifica, y el público -que hasta ahí parecía esperar el momento con tranquilidad, apenas flameando un par de banderas en "Basta"- acompaña a Germán como una única voz.
Luego llegaría "Personalmente", y ahí sí que la única opción era fugarse con "Si supieras" para poder seguir. Es que eso fue el regreso de Las Peló a los escenarios porteños tras su gira europea: un comprimido de emociones fuertes que necesitó de grandes válvulas de escape ("Bombachitas rosas"; "Esperando el milagro" con pogo histórico incluido) para aplacar los ánimos del fanático dolido.
Un poco de "Capitán América" para no perder la costumbre de mandar al primer mundo adonde no pega el sol, y tres bises que valen por seis: "Hawaii", "Shine" y "El ojo blindado". Después, sólo un escenario vacío. El dolor se mantiene pero la magia sigue intacta.
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